miércoles, 16 de marzo de 2011

Cuando menos te lo esperas...


-¿Que te ocurre?-Dijo él.
-Nada...¿por qué lo dices?-Le respondí fingiendo una sonrisa.
-Te veo desanimada. No tienes ese brillo en los ojos que sueles tener.-Afirmó.
-¿Un brillo en mis ojos? Que observador eres.-Le dije mientras que una sonrisa verdadera salia de mis labios.
-Lo sé... pero solo soy observador con las personas que me importan.-Me dijo mirándome fijamente a los ojos.
-¿Yo te importo?-Le pregunté incrédula.
-Pues claro que sí. Eres una de las personas por las que sonrío cada día. Ahora... ¿me vas a contar que te pasa?
-Mmm... es que no sé si decirte...-Le respondí.
-¿No me tienes confianza?-Preguntó.
-Claro que sí, solo que...
-No pasa nada... no tienes porqué decirme si no quieres.-Dijo interrumpiéndome.
-La verdad-... no hay mucho que contar. Solamente no quiero volver a enamorarme más.-Dije triste. -¿Por qué? ¿Alguien te ha hecho algo?-Dijo algo alarmado.
-Sé que esa persona nunca se fijará en mi.
-¿Por qué dices eso? ¿Quién no se va a fijar en ti? Eres la chica perfecta.
-Eso sólo lo dices para consolarme.
-No, eso lo digo porqué es verdad. Y te digo una cosa: si la persona que quieres no se fija en ti es porque no sabe apreciar lo que tiene delante.-Dijo él muy decidido.
-Si fueras tú... ¿te fijarías en mi?
-Te tengo que confesar algo... te quiero... -¿Me lo dices enserio?-Dije sorprendida.
-Sí. Siempre te quise, pero tenía miedo de que nuestra amistad se rompiera.-Me confesó.
-Christian... el chico al que me refería eras tu...
-Entonces... ¿estas enamorada de mi?-Preguntó con una sonrisa en su rostro.
-Sí. Siempre estuve enamorada de ti.

2 comentarios: